jueves, 21 de agosto de 2014
Insomnia Nº 7: Mascarada
Una madrugada,
salté a las tablas de tu escenario,
y me encontré vestidamente desnudo,
con el disfraz necesario,
el que requería dicha ocasión.
Recuerdo esa vez, que la escena estalló,
esa otra vez, tantas veces que las calles
y hasta un callejón fueron escena,
un matero, un semáforo...
Sí, las tablas no necesariamente tienen que ser de madera,
y alguien que surge de la nada, como por estocástica,
digamos que lo sabe admitir, o por lo menos reconocer.
Y pensemos que ese teatro sin público,
ese monólogo de una moneda de dos caras...
Aún tengo mi máscara, ¿conservas la tuya?
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