amante de la bohemia y la noctua libertaria
llegará, quizás, a un nuevo lugar
su sufrimiento e inconformidad
que parte en la lejanía
Bohemio
Caminante sin rumbo,
andarín dueño de todos los pasajes,
y a la vez desconocedor de la más transitada ruta.
Deambulas por las calles llevando a cuestas sólo tu boina,
tus lentes, tu bolso terciado alrededor del pecho;
pero más que nada tus ideas, ésas que te acompañan desde siempre.
Tu juicio no admite pensamiento que se le escape,
y tu verbo no perdona palabra alguna que pueda hacerte conocer más a aquellos que llamas especie humana.
El azar es tu más fiel camarada;
la estocástica tu ciencia más exacta.
Hay quienes te bautizan de diferente,
pero respondes que, por el contrario, eres "otra cosa".
Nadie sabe qué piensas realmente,
porque aún hablando te mantienes callado,
y otras veces dices solamente lo que deseas hacer escuchar.
Amar te hace daño, por eso eliges no atarte a nadie.
A veces prefieres vivir de tus memorias,
coexistir en silencio con tus propios demonios de dolor y de historias que no fueron,
antes que gastar tu tiempo en conversaciones que crees fallidas.
La utopía es lo único que podrá conquistar tu corazón,
y con esa certeza has transitado tu vida entera,
mientras doncellas aparecen y desaparecen en sus intentos por ser ella y conservarte.
Algunas esperan tu regreso con esperanza,
yo espero algún día volverte a mirar, siquiera de lejos.
Ella
Confianzas
se sienta en la mesa y escribe
"con este poema no tomarás el poder" dice
"con estos versos no harás la revolución" dice
"ni con miles de versos harás la revolución" dice
y más: esos versos no han de servirle para
que peones maestros hacheros vivan mejor
coman mejor o él mismo coma viva mejor
ni para enamorar a una le servirán
no ganará plata con ellos
no entrará al cine gratis con ellos
no le darán ropa por ellos
no conseguirá tabaco o vino por ellos
ni papagayos ni bufandas ni barcos
ni toros ni paraguas conseguirá por ellos
si por ellos fuera la lluvia lo mojará
no alcanzará perdón o gracia por ellos
"con este poema no tomarás el poder" dice
"con estos versos no harás la revolución" dice
"ni con miles de versos harás la revolución" dice
se sienta a la mesa y escribe
Juan Gelman
Espantapajaros
No se me importa un pito que las mujeres
tengan los senos como magnolias o como pasas de higo;
un cutis de durazno o de papel de lija.
Le doy una importancia igual a cero,
al hecho de que amanezcan con un aliento afrodisíaco
o con un aliento insecticida.
Soy perfectamente capaz de soportarles
una nariz que sacaría el primer premio
en una exposición de zanahorias;
¡pero eso sí! -y en esto soy irreductible
- no les perdono, bajo ningún pretexto, que no sepan volar.
Si no saben volar ¡pierden el tiempo las que pretendan seducirme!
Ésta fue -y no otra- la razón de que me enamorase,
tan locamente, de María Luisa.
¿Qué me importaban sus labios por entregas y sus encelos sulfurosos?
¿Qué me importaban sus extremidades de palmípedo
y sus miradas de pronóstico reservado?
¡María Luisa era una verdadera pluma!
Desde el amanecer volaba del dormitorio a la cocina,
volaba del comedor a la despensa.
Volando me preparaba el baño, la camisa.
Volando realizaba sus compras, sus quehaceres...
¡Con qué impaciencia yo esperaba que volviese, volando,
de algún paseo por los alrededores!
Allí lejos, perdido entre las nubes, un puntito rosado.
"¡María Luisa! ¡María Luisa!"... y a los pocos segundos,
ya me abrazaba con sus piernas de pluma,
para llevarme, volando, a cualquier parte.
Durante kilómetros de silencio planeábamos una caricia
que nos aproximaba al paraíso;
durante horas enteras nos anidábamos en una nube,
como dos ángeles, y de repente,
en tirabuzón, en hoja muerta,
el aterrizaje forzoso de un espasmo.
¡Qué delicia la de tener una mujer tan ligera...,
aunque nos haga ver, de vez en cuando, las estrellas!
¡Que voluptuosidad la de pasarse los días entre las nubes...
la de pasarse las noches de un solo vuelo!
Después de conocer una mujer etérea,
¿puede brindarnos alguna clase de atractivos una mujer terrestre?
¿Verdad que no hay diferencia sustancial
entre vivir con una vaca o con una mujer
que tenga las nalgas a setenta y ocho centímetros del suelo?
Yo, por lo menos, soy incapaz de comprender
la seducción de una mujer pedestre,
y por más empeño que ponga en concebirlo,
no me es posible ni tan siquiera imaginar
que pueda hacerse el amor más que volando.
Oliveiro Girondo
Entre siempre y jamás
Entre siempre y jamás
el rumbo y el mundo oscilan
y ya que amor y odio
nos vuelven categóricos
pongamos etiquetas
de rutina y tanteo
-jamás volveré a verte
-unidos para siempre
-no morirán jamás
-siempre y cuando me admitan
-jamás de los jamases
-(y hasta la fe dialéctica
de) por siempre jamás
-etcétera etcétera
de acuerdo
pero en tanto
que un siempre abre un futuro
y un jamás se hace un abismo
mi siempre puede ser
jamás de otros tantos
siempre es una meseta
con borde con final
jamás es una oscura
caverna de imposibles
y sin embargo a veces
nos ayuda un indicio
que cada siempre lleva
su hueso de jamás
que los jamases tienen
arrebatos de siempres
así
incansablemente
insobornablemente
entre siempre y jamás
fluye la vida insomne
pasan los grandes ojos
abiertos de la vida.
Mario Benedetti
Hay hombres que luchan un día y son buenos,
otros luchan un año y son mejores,
hay quienes luchan muchos años y son muy buenos,
pero están los que luchan toda la vida,
y esos son los imprescindibles.
Beltor Brecht
Casida de la mujer tendida
Verte desnuda es recordar la tierra.
La tierra lisa, limpia de caballos.
La tierra sin un junco, forma pura
cerrada al porvenir: confín de plata.
Verte desnuda es comprender el ansia
de la lluvia que busca débil talle,
o la fiebre de mar de inmenso rostro
sin encontrar la luz de su mejilla.
La sangre sonará por las alcobas
y vendrá con espadas fulgurantes,
pero tú no sabrás dónde se ocultan
el corazón de sapo o la violeta.
Tu vientre es una lucha de raíces,
tus labios son un alba sin contorno.
Bajo las rosas tibias de la cama
los muertos gimen esperando turno.
Federico García Lorca
Digo que yo no soy un hombre puro
Yo no voy a decirte que soy un hombre puro.
Entre otras cosas
falta saber si es que lo puro existe.
O si es, pongamos, necesario.
O posible.
O si sabe bien.
¿Acaso has tú probado el agua químicamente pura,
el agua de laboratorio,
sin un grano de tierra o de estiércol,
sin el pequeño excremento de un pájaro,
el agua hecha no más de oxígeno e hidrógeno?
¡Puah!, qué porquería.
Yo no te digo pues que soy un hombre puro,
yo no te digo eso, sino todo lo contrario.
Que amo (a las mujeres, naturalmente,
pues mi amor puede decir su nombre),
y me gusta comer carne de puerco con papas,
y garbanzos y chorizos, y
huevos, pollos, carneros, pavos,
pescados y mariscos,
y bebo ron y cerveza y aguardiente y vino,
y fornico (incluso con el estómago lleno).
Soy impuro ¿qué quieres que te diga?
Completamente impuro.
Sin embargo,
creo que hay muchas cosas puras en el mundo
que no son más que pura mierda.
Por ejemplo, la pureza del virgo nonagenario.
La pureza de los novios que se masturban
en vez de acostarse juntos en una posada.
La pureza de los colegios de internado, donde
abre sus flores de semen provisional
la fauna pederasta.
La pureza de los clérigos.
La pureza de los académicos.
La pureza de los gramáticos.
La pureza de los que aseguran
que hay que ser puros, puros, puros.
La pureza de los que nunca tuvieron blenorragia.
La pureza de la mujer que nunca lamió un glande.
La pureza del que nunca succionó un clítoris.
La pureza de la que nunca parió.
La pureza del que no engendró nunca.
La pureza del que se da golpes en el pecho, y
dice santo, santo, santo,
cuando es un diablo, diablo, diablo.
En fin, la pureza
de quien no llegó a ser lo suficientemente impuro
para saber qué cosa es la pureza.
Punto, fecha y firma.
Así lo dejo escrito.
Nicolás Guillén
METAMORFOSIS
¿Acaso está la noche en la memoria?
Serpientes en los ojos te regalan abrazos
Bajo las uñas no hay más que abismos
Detrás de esa silla se encuentra
Un cementerio
Respiras huesos
Y escupes soledades
Eso que se olvida
Desangra el rostro
Lo comienza
Esa piedra que escuchas
Deshoja su violencia
Y quedas inerme
Ante el fusilamiento
El barranco lleva pieles
Que sonríen
¿No es acaso donde ansías la desnuda imagen?
Te sabes carrasposo
Con ojos en los sesos.
VALGA LA REDUNDANCIA
Nunca existirán las últimas palabras,
hasta que a un poeta sin oficio –valga
la redundancia- se le ocurra acabar con el silencio.
José Antonio Cedeño
Veo montes que avanzan enloquecidos
ciudades que se descuelgan de su propia historia
y caen como ollas
atarantadas
contra el piso de la humanidad,
cancilleres y senadores
de un lado para otro
rodando ollas
por escaleras de hueso
aparatos de Televisión con la boca estrellada
cuadrangulares rotos
en el momento en el que la electricidad
dice no puedo más
no puedo más
y
Boom!!!
Revienta Cabo Kennedy
y
Boom!!!
Revienta el Asia
(…)
Ludovico Silva
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